LO QUE ENCONTRÉ BAJO EL SOFÁ

Eloy Moreno es el autor de esta novela, que recomiendo a cualquier lector, independientemente del género que lea. Aunque hago un guiño a aquellos y aquellas que quieran conocer los secretos más recónditos de Toledo, así como sus calles.





Es imposible ser siempre la misma persona. ¿Sabes por qué?

Porque vivimos.


No sé cuántos capítulos tiene el libro, porque no van numerados, pero sí puedo decir que estos son cortos, que forman un total de 406 páginas que incitan, capítulo tras capítulo, a continuar la lectura. Una lectura más que amena, que invita a querer descubrir lo que ocurre en esas familias que, como en la vida real, tienen problemas cotidianos de los que nadie, independientemente de nuestra economía, estamos exentos.


En la historia destaca Alicia, una profesora que se va a Toledo para hacer una suplencia. Alicia va a la ciudad por trabajo y allí se hospeda con su hija, donde su tía. Y los fines de semana vuelve a casa, con su marido.


Lo que Alicia no sabe es que el amor está donde menos te lo esperas. Y sí, Alicia se enamora. Alicia vuelve a vivir los días con ilusión por las calles de Toledo. Alicia VIVE, porque para eso está la vida, una historia que marcará con fuerza el resto de sus días. Pero no solo eso... "Lo que encontré bajo el sofá" es mucho más; es una obra que refleja la corrupción, una sociedad cansada de ser el punto de mira para las risas, una población que reivindica sus derechos. Es una narración que roza lo escatológico, y que te hace ponerte en la piel de una niña llamada Marta, que ya no tiene ganas de vivir por el acoso que sufre en clase de la mano de otra niña. Es vivir desde el bando de un policía que quiere equilibrar la balanza. Es vivir una historia con la que, en más de una ocasión, vas a sentirte identificado o identificada.


<<Con el tiempo he comprendido que la gente cambia>>


Este libro es ponerse en el lugar de otras personas.

Es vivir mil vidas diferentes.

Es una reflexión frente a varios aspectos sociales.

Es crear conciencia del daño que pueden crear nuestras palabras.

Es, sin duda, una de mis mejores lecturas, porque Eloy Moreno sabe tocar el alma.